lunes, 6 de diciembre de 2010

El robo


Siempre pensé que lo suyo era simple y llana cleptomanía. Le gustaba robarse un cenicero, el platito de la taza de café, tal o cual libro, la pipa de su mejor amigo. Sin embargo, la otra vez entendí que lo suyo era algo más grande: poco a poco se apoderaba del mundo.

-Marcial Fernández

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