domingo, 27 de junio de 2010

Proclama "Ni Ni" para la guerra



Ramón Alberto Escalante
Abogado y politólogo


Sábado, 26 de junio de 2010



Si de veras esto es una guerra y si fuese cierto que sólo puede resultar un bando ganador para que el otro pierda, confieso que siento simpatías de lado y lado y que también en ambos campos hay gente detestable.

Apoyo a quienes han encontrado en este gobierno una segunda vida, los que por primera vez han logrado cosas tan esenciales como una cédula que es la vía para estudiar, hacer negocios, bancarizarse, existir. Como aquellos que por primera vez logran un crédito, una vivienda, un cupo y facilidades para estudiar, la propiedad de su tierrita, el empleo o la pertenencia a un proyecto productivo. Ni decir de cómo entiendo a quienes han salvado la vida, o la de un ser querido, entre las misiones médicas, por el oportuno diagnóstico de un médico cubano, por una cirugía gratuita o una quimioterapia entregada por el Seguro Social que no desapareció.

Pero también me solidarizo y apoyo en el otro lado a quienes han trabajado y ahorrado, a quienes lograron sus cositas por el esfuerzo de varias generaciones, y ahora viven en desazón y quebranto. Admiro especialmente al capitán de empresas, a esa máquina de nervios que se levanta desde la madrugada pensando en cómo hacer producir sus negocios. Tiene muchos años sembrando para los suyos, pero su crecimiento es el del país y toda la riqueza que genera es la auténtica riqueza nacional.

Aún proviniendo yo de la oposición, en el paro general de 2002 y 2003, aprendí a respetar la reciedumbre del chavista, de aquel que lo sigue por simple fe, el que milita en el “proceso” por puro idealismo y que se conecta espiritualmente en sus largas alocuciones. Temprano descubrí que es mentira que le pagan por serlo. Por el contrario, muy poco o nada ha recibido, más allá de la fuerza para creer que aquel le transmite con su magnetismo personal.

También respeto y me solidarizo con la reciedumbre del que ha marchado diez años, una y otra vez, pidiendo su salida y creyendo en la alternabilidad, , en la separación de poderes, en las instituciones en las cuales siempre creímos. Nunca me ha parecido “vendepatria” ni “escuálido”. Por razones ideológicas o temperamentales dejó de ser chavista o nunca lo fue y para colmo de males, los dirigentes de este bando regularmente se equivocan y cometen autogoles, otorgándole más fuerza al otro.

Cada batalla de este largo período me deja abrumado por sentimientos contradictorios. A veces el perdedor mereció ganar o los mismos capitanes le otorgaron la victoria al otro. Entiendo al comunero, ya descubrí que el consejo comunal es insustituible, pero también creo en los derechos del expropiado, del intervenido, del ocupado y desplazado.

No soy socialista pero admiro el predicamento popular, especialmente piadoso y compasivo hacia el pobre, por el que nunca ha logrado nada, por el campesino sin tierra, por el anciano sin pensión, por el enfermo sin cobertura médica, por el joven sin cupo ni empleo. Tampoco soy neoliberal, pero admiro la productividad, el talento y habilidad del gerente, la capacidad de generar riqueza y empleos, la potestad para multiplicar el dinero, comprar, invertir, ganar. Y no puedo olvidar que grandes benefactores de la humanidad provinieron de este sector. Como Paul Mellon que pasó la vida entera gastando su dinero en obras sociales a favor del prójimo o como nuestro Eugenio Mendoza que hizo casas, hospitales y fundaciones, de su propio bolsillo y a favor del necesitado.

Claro que también siento indignación y desprecio por ciertos combatientes de esta supuesta guerra. Hoy quisiera que quienes dejaron perder las toneladas de comida respondan con sus propios bienes, que les confisquen a ver si más nunca a nadie se le olvida sacar los containers y repartirle la comida al pueblo. Como detesto a los que esconden los recursos, o no resuelven pudiéndolo hacer. Son tan detestables como los que en el otro bando practicaron la usura, el anatocismo (cobro de intereses sobre intereses), permitieron las cuotas-balón para aplastar a los deudores hipotecarios. En realidad, cada bando, el socialismo y el capitalismo tienen sus gérmenes de descomposición, sus inútiles, sus ineptos.

Lo sabio sería que ambos bandos redirigieran sus objetivos estratégicos. El enemigo común es la inoperancia, la incapacidad, la desidia, la impiedad que es la incapacidad para ponerse en lugar del otro y sentirse doliente de sus penas. A este país no lo dañan ni los socialistas románticos ni los opositores demócratas y de buena fe, lo debilitan día por día los especuladores (grandes y pequeños porque quien esconde un container tiene el mismo virus que el que se lleva los paquetes de harina pan para Maicao), los que se llevan afuera cuanto dólar logran cambiar.

Sostengo que los bandos están mal alineados, mal configurados. Del mismo bando deberíamos poner a todos los hombres y mujeres de buena fe, a los de izquierda y derecha, a los cooperativistas y empresarios, a los empleados y gerentes. Y del otro a quienes no les duela este país de contrastes y miseria. Son enemigos del interés popular aunque se disfracen de rojito o tengan la bandera multicolor como mampara. Porque se puede ser chavista bueno, propositivo y honrado, como chavista inepto, improductivo y corrupto. Se puede ser opositor noble, idealista y leal, como opositor agiotista, indolente y ruin.

jueves, 24 de junio de 2010

Simulan sonido de partículas subatómicas




Fuente: BBC Ciencia

Los científicos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) en la frontera franco-suiza desarrollaron una forma de convertir en sonido el choque de partículas subatómicas.
Simulación del bosón de Higgs (CERN)

El hipotético bosón de Higgs podría explicar muchas dudas sobre el origen del universo.

Ahora esperan con este método poder detectar el elusivo e hipotético bosón de Higgs, la llamada partícula de Dios.

El bosón nunca ha sido visto pero que si existiera podría explicar el origen de la masa de otras partículas elementales y responder a muchas preguntas sobre el origen del Universo.

En el LHC -el acelerador de partículas más grande del mundo- se están llevando a cabo experimentos en los cuales pequeñísimas partículas son puestas a circular en direcciones opuestas y de forma simultánea en el túnel de 27 kilómetros de diámetro.

El objetivo es producir una colisión de partículas para recrear las condiciones que se presentaron junto después del Big Bang.

Ahora, la medición del sonido que producen estas colisiones podría ser utilizada para la búsqueda del bosón de Higgs, afirman los científicos.

La doctora Lily Asquith, quien llevó a cabo el modelo de datos en el experimento del LHC, trabajó con ingenieros de sonido para convertir los datos que se esperaban de las colisiones en sonidos.

"Si la energía está cerca de ti escucharán un tono bajo y si está lejos de ti escucharás un tono alto" dijo la científica a la BBC.

"Si se trata de grandes cantidades de energía será mucho más fuerte y si es poca energía el tono será más débil".

En el túnel circular del LHC hay miles de imanes que guían a los haces de partículas de protón alrededor del enorme "anillo".

En determinados puntos alrededor del túnel, los haces se cruzan entre sí y chocan cerca de cuatro "subexperimentos" masivos que monitorean estas colisiones.

Los científicos esperan que en estas colisiones surjan nuevas partículas subatómicas, las cuales podrían revelar nueva información sobre el origen del cosmos.

En uno de estos experimentos, llamado Atlas, fue llevada a cabo la medición del sonido.

Dentro de éste hay un instrumento, el calorímetro, que se utiliza para medir la energía y está compuesto de siete capas concéntricas.

Cada capa está representada por una nota y el tono de cada una de éstas difiere según la cantidad de energía que se deposita en esa capa.

El proceso de convertir los datos científicos en sonidos se llama sonificación.

Hasta ahora la doctora Asquith y su equipo han generado un número de simulaciones basadas en las predicciones de lo que podría ocurrir durante las colisiones dentro del LHC.

"Cuando escuchas lo que hacen las sonificaciones realmente están escuchando los datos científicos. Son auténticas, y te están diciendo algo sobre los datos que no podrías saber de otra forma" afirma Archer Endrich, ingeniero de software que trabaja en el proyecto.

El objetivo es proporcionar a los físicos del LHC otra forma de analizar sus datos. El equipo encargado de la sonificación cree que los oídos están mejor adaptados que los ojos para detectar los cambios sutiles que podrían indicar la presencia de una nueva partícula.

Richard Dobson, compositor que también está involucrado en el proyecto, dice estar sorprendido por lo musical del sonido de las colisiones.

"Podemos escuchar estructuras claras en el sonido, casi como si hubieran sido compuestas".

"Parecen contar una historia. Sin muy dinámicas y cambian todo el tiempo, y suenan como la música que escuchamos en las composiciones contemporáneas", agrega.

Aunque el proyecto pretende ofrecer a los físicos de partículas una nueva herramienta de análisis, Archer Endrich cree que éste también podría permitir ecuchar los sonidos armónicos de fondo que hay en el Universo.

El científico espera que las colisiones de particulas revelen "algo nuevo y algo importante sobre la naturaleza del universo".

Día 27 XIII Domingo del Tiempo Ordinario


Evangelio: Lc 9, 51-62 Y cuando iba a cumplirse el tiempo de su partida, Jesús decidió firmemente marchar hacia Jerusalén. Y envió por delante a unos mensajeros, que entraron en una aldea de samaritanos para prepararle hospedaje, pero no le acogieron porque llevaba la intención de ir a Jerusalén. Al ver esto, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron:
—Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?
Pero él se volvió hacia ellos y les reprendió. Y se fueron a otra aldea.
Mientras iban de camino, uno le dijo:
—Te seguiré adonde vayas.
Jesús le dijo:
—Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros del cielo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.
A otro le dijo:
—Sígueme.
Pero éste contestó:
—Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre.
—Deja a los muertos enterrar a sus muertos –le respondió Jesús–; tú vete a anunciar el Reino de Dios.
Y otro dijo:
—Te seguiré, Señor, pero primero permíteme despedirme de los de mi casa.
Jesús le dijo:
—Nadie que pone su mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.

La suave y fuerte exigencia divina

Entre los diversos detalles que, para nuestra edificación, nos brinda este fragmento del evangelio de san Lucas, podemos detenernos hoy en la exigencia e intransigencia con que se expresa Nuestro Señor, cuando se trata de tomarse en serio su seguimiento. El Reino de Dios, que vino Jesús a ofrecer a los hombres, no es algo de relativa importancia, como lo que depende de nuestra iniciativa. No nos es posible que imaginemos su grandeza y su esplendor. Ninguna inteligencia puede soñar con una realidad de más categoría. Ni que decir tiene, pues, que tiene una capacidad de satisfacernos que supera por mucho nuestras más audaces expectativas.

Por otra parte, además, el Reino de Dios en cuanto destino para los hombres, es el único sentido de nuestra vida. Hemos sido creados para Dios: cada aspecto específicamente humano de nosotros mismos, sólo tiene su completa realización en íntima unión con la divinidad. Por eso, el hombre está condenado a la infelicidad mientras no orienta su existencia hacía Dios. Y nadie, posiblemente, como san Agustín lo expresó de modo más claro y sintético: nos hiciste, Señor, para ser tuyos y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti. Él mismo insiste en la misma idea, mostrando la experiencia cotidiana de insatisfacción de todo ser humano mientras no tiende decididamente hacia su único verdadero fin que es Dios: el corazón del hombre puede ocuparse con muchas cosas, pero no puede colmarse; porque quien es capaz de Dios sólo queda satisfecho con Dios.

Por tanto, la misión de Jesús y la de los que –como Él– difundieran el Evangelio, no podía ser una tarea que se emprendiera con poco empeño, o como dedicando los ratos libres. La vida de Cristo está claramente marcada por una exigencia heroica, y del mismo modo deben ser heroicos sus apóstoles. Lo advierte de modo taxativo a uno, que parecía dispuesto a acompañarle en el trabajo evangelizador: había de tener en cuenta que Él no tiene donde reclinar la cabeza. La vida que le esperaba a su lado no puede ser buscar el confort, como hacen siguiendo su instinto los animales: tan apremiante es la tarea que no queda nunca tiempo para pensar en la propia comodidad.

Por lo mismo, si Él llama, ningún sentido tiene poner condiciones. Nadie nos puede conocer como Jesús: sabe los problemas de cada uno, las dificultades y facilidades para el trabajo de nos espera en su servicio, y hasta las circunstancias concretas de todo tipo, que a cada uno le tocará sufrir al extender el Reino Dios. No espera Dios de ninguno más de lo que somos capaces de darle y, por lo demás, no conviene dejar a la imaginación que sugiera dificultades sin cuento. Por el contrario, es más objetivo pensar como san Pablo: todo lo puedo en Aquel que me conforta. El cristiano comprometido seriamente en propagar el Evangelio es, en efecto, capaz de muchísimo más de lo que imagina, porque puede afirmar, también con el Apóstol, no soy yo, sino la Gracia de Dios conmigo.

Consideremos también que el mismo Jesús, que no quiere castigar sin más a los samaritanos que no le quisieron brindar hospedaje, se muestra intransigente, sin embargo, con quien todavía añora de algún modo el pasado, habiendo decidido entregarse a la extensión de su Reino: Nadie que pone su mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios, afirma con rotundidad. Echar de menos una vida regalada, es desde luego una tentación real. Real y permanente sobre todo para cuantos, en medio del mundo y débiles como somos, no queremos ser mundanos, sino imitadores fieles de la conducta del Señor. Atrás quedan, para cualquier apóstol de nuestros días, la desocupación y el descanso por el descanso, la diversión como objetivo primordial, el esfuerzo de hoy con el fin de asegurar un mañana despreocupado, y, evidentemente, el cálculo en el servicio a los demás porque lo primero serían las propias cosas.

Como siempre, una mirada a la Madre de Dios nos ayuda a entender, mejor todavía, el tipo de exigencia –suave e intransigente a la vez– que debemos asumir para ser consecuentes con la inmensa grandeza y esplendidez del amor que Dios nos tiene. A Ella, que también es Madre nuestra, nos encomendamos tranquilos: jamás se ha oído decir que abandone a sus hijos.

sábado, 19 de junio de 2010

Inglaterra pierde el alma


AUTOR: Rodrigo Marciel

Inglaterra cuajó la que es, hasta hoy, la peor actuación de la era Capello en todos los sentidos. Bien es cierto que si McClaren hubiese estado en el banquillo todas las miradas se hubiesen dirigido a él pero ahora hay que ser justo y no señalar a nadie en concreto sino a todos. La falta de intensidad, el tedio, aburrimiento,la ausencia de concentración y sobre todo la escasez de una identidad salieron a la luz en el infame partido ante la débil Argelia. Parecía como si el encuentro no fuese con ellos, sin alma y sin garra, algo que pocas veces muestran los equipos de Capello y menos la selección inglesa. Desde el principio, con el cambio de James por Green, el partido pintaba raro pero era la ocasión ideal para disipar dudas y dar un golpe en la mesa. Parecía como si supiesen que ganando a Eslovenia era suficiente y que el partido ante los africanos se iba a decidir por un destello que tarde o temprano llegaría sin juego.

Cambios obligados

Una selección sin alma que recordó a los peores tiempos pero que está a tiempo de rectificar si es que de verdad se quiere. Capello habló de cambios para el próximo partido que deben ser más de mentalidad que de hombres. Aún así, seguro que el técnico italiano tiene en su mente dejar fuera a jugadores como Heskey o Lennon y dar entrada a secundarios como Joe Cole, Millner, Wright-Phillips e incluso Peter Crouch. Un par de cambios y el obligado del central por la tarjeta que vio Carragher. Lo preocupante para la selección de los tres leones es que las estrellas se han quedado en el cielo y todavía no han aparecido en el campo. Especialmente preocupante el caso de Wayne Rooney y Frank Lampard. No sólo no han tirado del carro sino que todavía no se han montado en él siquiera unos segundos.

Eslovenia

Ahora todo queda focalizado en Eslovenia que también se juega el pase y que tiene bastante más dinamita que los amigos argelinos. Inglaterra ha lapidado en 90 minutos muchas de las esperanzas puestas en ella pero viendo las actuaciones de la fase clasificación es necesario creer en un equipo que había despertado tantas ilusiones. Dependen de sí mismos y deberían sacar el orgullo para olvidar cuanto antes el infame encuentro ante Argelia.

Comentario al Evangelio del domingo 20 de junio de 2010


Día 20 XII Domingo del Tiempo Ordinario

Evangelio: Lc 9, 18-24 Cuando estaba haciendo oración a solas, y se encontraban con él los discípulos, les preguntó:
— ¿Quién dicen las gentes que soy yo?
Ellos respondieron:
—Juan el Bautista. Pero hay quienes dicen que Elías, y otros que ha resucitado uno de los antiguos profetas.
Pero él les dijo:
—Y vosotros ¿quién decís que soy yo?
Respondió Pedro:
—El Cristo de Dios.
Pero él les amonestó y les ordenó que no dijeran esto a nadie
Y añadió que el Hijo del Hombre debía padecer mucho y ser rechazado por causa de los ancianos, de los príncipes de los sacerdotes y de los escribas, y ser llevado a la muerte y resucitar al tercer día.
Y les decía a todos:
—Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz cada día, y que me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí, ése la salvará.



Aparte de la confesión de la divinidad de Jesús por parte Pedro, que Jesús admite con claridad ante los Apóstoles, aunque les advierta que no deben comunicarlo, Nuestro Señor les habla de su próxima Pasión, según se recoge en el pasaje de san Lucas que hoy consideramos. Se detiene incluso en el hacerles un adelanto de lo que serían dentro de poco los ultrajes y humillaciones que iba a padecer y, asimismo, les anuncia su Resurrección. Parece que intenta advertirles que su divinidad no está, en todo caso, en contradicción con su ya inminente muerte ignominiosa.

Notamos, una vez más, que es precisa la fe para vivir en sintonía con Cristo. Pide a sus Apóstoles de ayer y de nuestros días que no tengamos en cuenta nuestros razonamientos si lo que queremos es una existencia de acuerdo con el Evangelio. Un principio fundamental, elemental, básico –diríamos– de la Buena Nueva es que "no se entiende"; por intolerante, radical y poco atractiva que pueda parecer la expresión. Pero así es la fe: un convencimiento absoluto que se apoya de modo exclusivo en el testimonio de otro y no en las propias evidencias o razonamientos más o menos fundados.

De hecho, según se nos manifiesta en el relato de este evangelista, el que iba a reconstruir de modo definitivo Israel, aquel en quien habían depositado los Apóstoles todas sus esperanzas, hasta abandonar por seguirle cuanto tenían en la vida, iba, sin embargo, a ser llevado a la muerte, despreciado por las autoridades legítimamente constituidas. Quienes, hasta el momento, habían transmitido a todo el pueblo el querer de Dios lo iban a condenar. ¿Cómo, entonces, valía la pena seguirlo todavía? O Jesús exageraba con declaraciones catastróficas sin medida acerca de sí mismo –esto pensarían en su buena voluntad a esas alturas– o únicamente uno loco lo tomaría en serio.

Como sabemos, el tiempo acabó confirmando cada una de las palabras del Señor y puso de manifiesto, en cambio, la mentira de los que parecían investidos de toda la autoridad, aunque fuera de buena fe. Y es que, hoy como ayer, en algún caso se puede pensar y actuar de buena fe contra la doctrina de Cristo. No es fácil, sin embargo, que suceda en nuestros días entre personas con buena formación intelectual. Pero siempre fue necesario para secundar los ideales de amor del Evangelio no tomar en cuenta ni los propios criterios solamente humanos, ni un desarrollo personal entendido según criterios sólo de este mundo. La doctrina de Cristo y sus ideales han de asumirse, hacerse propios, en lugar de los que proceden de cada uno o de la mayoría, pero sin más objetivos, tal vez, que el bienestar material.

Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz cada día, y que me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí, ése la salvará. La infinita sabiduría de Jesús le permite prever como un doble aspecto en la contradicción que padecerán sus fieles por todos los siglos. Por una parte, la ya mencionada violencia de la fe; pero está además contra el cristiano que quiere ser fiel, la imponente presión de un ambiente que discurre como alocado en sentido contrario al suyo. Son los que quieren por encima de todo salvar su vida, en palabras de Jesús. Y no son éstos, ni mucho menos, inertes en su indiferencia respecto a Dios, porque organizan, para sí mismos y para todos, unas estructuras sociales: económicas, educativas, sanitarias etc., que sólo, con gran dificultad, permiten la práctica cristiana.

Con la virtud de la fe bien asentada en nuestra alma –pidámoslo de continuo a la Trinidad Beatísima–, nos sentimos seguros los cristianos porque el mismo Cristo prometió no abandonarnos jamás. Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo, declaró poco antes de su tránsito al Cielo. Con derecho propio, pues, podemos sentirnos optimistas, firmemente convencidos de que Dios no pierde batallas. Porque una batalla en toda regla está entablada, quizá de modo especial en nuestros días, a la que cada uno estamos convocadoss. El Concilio Vaticano II lo explica así: A través de toda la historia humana existe una dura batalla contra el poder de las tinieblas, que, iniciada en los orígenes del mundo, durará, como dice el Señor, hasta el día final. Enzarzado en esta pelea, el hombre ha de luchar continuamente para acatar el bien, y sólo a costa de grandes esfuerzos, con la ayuda de la gracia de Dios, es capaz de establecer la unidad en sí mismo.

Hoy como nunca parece necesaria la oración, según aconseja de continuo el Santo Padre, para lograr esa ayuda de la gracia de Dios en cada jornada, firmemente persuadidos de que lo nuestro es la cruz: Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz cada día, y que me siga ... Toda una opción para el hombre de hoy: decidirse por el sufrimiento, que todo amor verdadero conlleva, en la confianza de una permanente asistencia y consuelo de Nuestro Señor, que nos quiere felices también el medio de la tribulación.

Además, nos quiso dejar a su Madre. Se diría que es una finura del amor de Nuestro Dios con sus hijos, que quiere que tengamos el más dulce de los consuelos, hasta humanamente, en el camino hasta la santidad.

sábado, 12 de junio de 2010

FIFA Mundial Sudáfrica 2010

Mis selecciones favoritas para jugar la final del Mundial son:

Argentina vs España

Sueños




El sábado a la noche el delantero soñó que en el partido del día siguiente ejecutaba un penal y era gol porque amagaba y disparaba a la izquierda del arquero que se iba, engañado, hacia su derecha.
El domingo, el árbitro cobró un penal para su equipo y el delantero, que tenía muy presente el sueño, amagó a la derecha y le dio hacia la izquierda del arquero, casi con displicencia, respondiendo a la premonición.
El arquero, que se había volcado justamente hacia su izquierda, no tuvo que hacer mucho esfuerzo para detener la pelota.
El delantero se quedó estático, azorado. La perturbación se multiplicó cuando el arquero, al pasar a su lado, mientras sacaba la pelota le dijo en tono canchero: “los sábados a la noche me tiro a la derecha, los domingos a la tarde, no”.

-Juan José Panno