sábado, 23 de octubre de 2010

14 tips para convertirse en un mejor usuario de Twitter







Milagros de ChicaSEO

MIAMI (infoCIUDADANO)



Si bien cada quien usa Twitter como mejor le parezca o le gusta, hoy vamos a recomendarles algunos consejos para ser mejores usuarios del microblogging o para sacarle más provecho a nuestra participación en este servicio.

1. Que su fondo no luzca como una especie de anuncio comercial. La gente huye de este tipo de cosas.
2. Publique una fotografía de su rostro. A las personas les gusta saber con quienes hablan. Si desea obtener más datos sobre cómo lograr un buen avatar, lo invito a leer La importancia de las fotos en los perfiles de las redes sociales.
3. Siga a las personas que para usted son interesantes, no a las que siguen la mayoría. Busque sus propios referentes.
4. Actualice periódicamente su cuenta. Cuando deja de hacerlo por mucho tiempo, las personas dejarán de seguirlo.
5. Trate de no utilizar Twitter como un sitio en donde sólo cuenta cosas intrascendentes o triviales, como ser que desayuna, a dónde está, si está en el baño, si le pica un ojo, si le duele el pie, etc.
6. Intente aportar valor a la conversación, compartiendo enlaces útiles o información relevante. Si se está hablando de un tema particular en Twitter, puede aportar valor enviando un enlace qué explique algo sobre ese tema.
7. A veces es bueno hablar de cosas personales. Esto nos humaniza y nos vuelve más creíbles frente a las otras personas, aunque no debe abusar. Lógicamente no debemos revelar cosas íntimas o comprometidas. Siempre debemos resguardar nuestra privacidad.
8. Agradezca a quienes contestan sus dudas o preguntas o a quienes lo recomiendan. Se trata de buena educación y a la gente le cae bien.
9. Inicie conversaciones. No espere a que las personas le hablen. Tome la iniciativa, especialmente con personas cuya opinión le resulta valiosa o con quienes les gustaría relacionarse.
10. Responda a quienes le hacen preguntas o se interesan por sus cosas. A veces, resulta imposible contestar a todos, pero en la medida de sus posibilidades, responda a sus followers. Imaginase si estuvieran cara a cara, ¿cómo reaccionaría la gente si usted los ignorará? Pensarían que usted es un arrogante o un maleducado.
11. No siga a las personas que no aportan ningún valor a su timeline o que no son interesantes. No siga por seguir, siga a quienes realmente valgan la pena.
12. No haga spam. A los usuarios de Twitter este tipo de prácticas, les resultan muy molestas. Una cosa es promocionar algo, y otra saturar. Tenga siempre en claro la diferencia.
13. Promueva su perfil de Twitter. Puede incluirlo en la firma de su correo electrónico, en sus tarjetas personales y al final de todos sus posts. De esta forma, aumentará el número de seguidores y de las personas interesadas en usted y en su trabajo. Yo por ejemplo a veces suelo ponerlo en el Gtalk, aunque no siempre. Pero quizás debería adoptar esta costumbre en forma permanente. ¿No les parece?
14. No acosar ni hostigar a las personas. Si alguien no le contesta o se comporta mal con usted, ignórelo. No es necesario comenzar una batalla campal con los desubicados o con las personas que no saben comportarse en la Social Media.

Carta a un escritor de novelas





Fernando Pascual




¿Te resulta fácil dominar los hechos, penetrar en los corazones, construir sospechas y desmontarlas con un golpe de ingenio que deja confundido a tus lectores?

Es maravillosa esa habilidad que posees de narrar historias. Sabes crear personajes, elaborar tramas, desenmarañar misterios, provocar alegrías o congojas en quienes te leemos.

Desde el poder de tu mente y de corazón, penetras en quienes son tus creaturas. A uno lo conviertes en un héroe apasionado. Otro llega a ser un traidor miserable. Aquél es romántico, algo ingenuo pero bueno. Y el más simpático de todos simplemente dice disparates que nos hacen pensar en cosas importantes que la monotonía moderna había dejado en el más completo olvido.

Es muy fácil

A veces, lo confieso, me disgusto contigo. Pudiste dar más lógica a la narración, o evitar un dramatismo exagerado, o simplemente saltarte esta o aquella escena que no venían a cuento. Luego me río de mi enojo: ¿no eres tú el padre de las letras que plasmas con tus manos? ¿No son los personajes tuyos, y sólo tú decides, como novelista inspirado, qué hacen o qué dejan de hacer mientras tu imaginación corre y nosotros seguimos tras tus huellas?

Luego pienso en lo diferente que es la vida real. Si la historia fuese tan fácil como escribir novelas... Pero los corazones, las mentes y los huesos que caminaron en el pasado y que se mueven en el presente, encierran misterios que escapan a nuestra mirada, que ni tú ni yo alcanzamos a comprender del todo, que nos sorprenden con sus traiciones y sus arrepentimientos, con sus egoísmos y sus grandezas.
Hay que construir

Veo que muchas veces buscas inspirarte en hechos reales, magníficos o terribles, y que intentas, con mayor o menor acierto, hacer verosímil y aceptable la historia que tejes poco a poco. Pero, ¿eres de verdad capaz de conocer lo que hay en otros, de hurgar en vidas que siempre nos sorprenden, de encapsular el misterio profundo de la libertad humana?

Supongo que ya habrás pensado en cómo superar esas barreras que separan tus ficciones y el mundo concreto en el que vivimos. Pero las barreras siguen, porque ni tú ni yo, y a veces ni los mismos protagonistas de los hechos, somos capaces de comprender las riquezas y las miserias que se esconden en cada alma humana.

No dejes, de todos modos, de crear mundos con tu ingenio. Sólo te ruego que escribas desde el deseo de ofrecer mensaje buenos, de ayudarnos a comprender un poco mejor el mundo y la vida con sus misterios. Y, si me permites añadir una sugerencia, no dejes de ofrecer pistas a nuestros ojos interiores para reconocer, como tantas veces tú dices, que cada ser humano es un misterio, grande y mezquino, hermoso y lleno de manchas, capaz de hazañas y de vilezas, pero siempre abierto a novedades que sorprenden, como nos sorprenden esos personajes con que nos hablas en tus novelas, cuentos y leyendas.

Comentario al Evangelio del Domingo 24 de octubre de 2010


Domingo XXX del Tiempo Ordinario

Evangelio Lc 18, 9-14 Dijo también esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos teniéndose por justos y despreciaban a los demás:
—Dos hombres subieron al Templo a orar: uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, quedándose de pie, oraba para sus adentros: «Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana, pago el diezmo de todo lo que poseo». Pero el publicano, quedándose lejos, ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: «Oh Dios, ten compasión de mí, que soy un pecador». Os digo que éste bajó justificado a su casa, y aquél no. Porque todo el que se ensalza será humillado, y todo el que se humilla será ensalzado.


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Quien se ha encontrado con el Dios vivo alguna vez, ha frecuentado su amistad y ha saboreado el amor de Dios, nunca se tendrá por justo, porque justo sólo es Dios; y acercarse al solo Justo supone hacer la experiencia de comprobar nuestra desproporcionada diferencia con Él. Saberse pecador, reconocerse como no justo, no significa vivir tristes, sin paz o sin esperanza, sino situar la seguridad en Dios y no en las propias fuerzas o en una hipócrita virtud. Alguien que verdaderamente no ha orado nunca, seguirá necesitando afirmarse y convencerse de su propia seguridad, ya que la de Dios, la única fidedigna, ni siquiera la ha intuido. Y cuando alguien se tiene por justo, y está hinchado de su propia seguridad, es decir, cuando vive en su mentira, suele maltratar a sus prójimos, los desprecia "porque no llegan a su altura", porque no están al nivel de "su" santidad.

Tenemos, pues, el retrato robot de quien estando incapacitado para orar por estas tres actitudes incompatibles con la auténtica oración, como el fariseo de la parábola, llega a creer que puede comprar a Dios la salvación. La moneda de pago sería su arrogante virtud, su postiza santidad. Hasta aquí el fariseo.

Pero había otro personaje en la parábola: el publicano, es decir, un proscrito de la legalidad, alguien que no formaba parte del censo de los buenos. Y al igual que otras veces, Jesús lo pondrá como ejemplo, no para resaltar morbosamente su condición pecadora, sino para que en ésta resplandezca la gracia que puede hacer nuevas todas las cosas.

Aquel publicano ni se sentía justo ante Dios, ni tenía seguridad en su propia coherencia, ni tampoco despreciaba a nadie. Ni siquiera a sí mismo. Sólo dijo una frase, al fondo del templo, en la penumbra de sus pecados: "Oh Dios, ten compasión de este pecador". Preciosa oración, tantas veces repetida por los muchos peregrinos que en su vida de oscuridad, de errores, de horrores quizás también, han comenzado a recibir gratis una salvación que con nada se puede comprar.

Jesús nos enseña a orar viviendo en la verdad, no en el disfraz de una vida engañosa y engañada ante todos menos ante Dios. Tratar de amistad con quien nos ama, es reconocer que sólo Él es Dios, que nosotros somos unos pobres pecadores a los que se les concede el don de volver a empezar siempre, de volver a la luz, a la alegría verdadera, a la esperanza, para rehacer aquello que en nosotros y entre nosotros, pueda haber manchado la gloria de Dios, el nombre de un hermano y nuestra dignidad.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Halloween visto por un sacerdote español

SANTOS CONTRA BRUJAS



Se ha sumado la Conferencia Episcopal Española, en la persona del secretario de la Comisión Episcopal de Liturgia, Juan María Canals, a la propuesta de la Conferencia Episcopal Británica para que, en la víspera del 1 de noviembre, los niños se vistan de santos y realicen otro tipo de actividades lúdicas de carácter religioso. Se trata, en definitiva, de contrarrestar la propagación en Europa de la americana costumbre del ‘Halloween’. En alguna otra ocasión me he explayado sobre el carácter antirreligioso y satánico de esa anti-fiesta llamada ‘Halloween’; no me detendré en ello ahora. La iniciativa de los obispos británicos me parece loable y digna de la mejor acogida, aunque me temo que vaya a cosechar unos frutos muy escasos. Por desgracia, a día de hoy, nuestros niños están para pocos santos.

Lo siento por quien no conozca a “Los Simpson”, pero en esa serie de televisión, cuyas excelencias ha cantado el propio “L’osservatore Romano” tenemos una de las mejores radiografías de la sociedad occidental moderna. Cuando uno de sus personajes más emblemáticos, el Reverendo Lovejoy, anuncia la llegada a su iglesia del grupo de rock cristiano ‘Covenant’ (“Alianza”), Bart Simpson se recuesta en su asiento y se queja, en tono de aburrimiento: “¡Bah! ¡Los mejores grupos están con Satanás!”. Diez minutos antes de escribir estas líneas, he estado hablando con una madre de cuatro hijos, que desde su infancia están recibiendo una formación religiosa exquisita; el tercero de ellos, que apenas cuenta siete años, lleva varios días pidiendo incesantemente a sus padres que le dejen disfrazarse de demonio cuando llegue ‘Halloween’. Decirle a ese niño que, en lugar de a Satanás, va a tener como sastre a San Tarsicio Bendito no creo que le alegre la fiesta. Es obediente y se vestirá de San Tarsicio o de San Juan Crisóstomo si se lo piden sus padres, pero seguirá envidiando a los demonietes que visten sus compañeros de colegio.

Las cosas están como están, por desgracia. Y los modelos de nuestros niños no son los santos, sino los futbolistas, los actores, los cantantes, y las físicas y las químicas de las bodrio-series con que se los educa desde la caja boba. Podemos conseguir que Bart Simpson haga la Primera Comunión, podemos conseguir que venga a misa, e incluso que se aliste como monaguillo en la parroquia, se enfunde un alba durante la celebración eucarística, y se mantenga con las manos juntitas como un angelote desde el saludo inicial hasta el “Ite, missa est”. Pero no podemos conseguir que le guste ir disfrazado de San Trasicio Bendito mientras su amigo, revestido con los ornamentos de Lucifer, le pincha con el tridente en el culo mientras a él le corroe la envidia porque quisiera ir también vestido de demoniete y emprenderla a tridentazos con todo bicho viviente.

Ya saben lo que sucede cuando uno rueda pendiente abajo por un barranco: alcanzar el fondo de la pendiente puede tomarle a uno dos minutos, pero recuperar el terreno perdido ascendiendo por la ladera puede ser cuestión de días. Hace apenas cincuenta años, las vidas de los santos eran modelo y paradigma en la educación de los niños. Pero lograr recuperar a esos mismos santos como ejemplo de conducta para los infantes, entretenidos ahora con los adolescentes del ‘Disney Channel’ y con ‘Física y química’ será cuestión de varias generaciones. Y, hasta que ese momento vuelva a llegar, el camino será cuesta arriba, muy cuesta arriba.

Por eso, desde esta modesta tribuna, les animo a que vistan a sus niños, el próximo 1 de noviembre, como a los santos Justo y Pastor, mártires de Alcalá, como a Santa María Goretti, como a santa Bernardita y como a los beatos Francisco y Jacinta, videntes de la Virgen. Pero no les regañen si descubren al pequeño haciendo prácticas de esgrima con el tenedor de la cocina o a la niña subida en la escoba del cuarto de limpieza; las cuestas arriba son duras para los chiquitines. Bastante tienen, los pobres, con ser niños en la era de ‘Halloween’. Y, por cierto, si le dan permiso a la niña que han vestido de Santa Catalina para que atice algún rosariazo en el culete a la bruja piruja de su clase... pues tampoco pasa nada, oiga. Eso sí, con cariño.

José-Fernando Rey Ballesteros

sábado, 16 de octubre de 2010

Video: Microsoft lanzará un juego que permite bailar utilizando todo el cuerpo


“Dance Central” es el nuevo juego que lanza Microsoft este 4 de noviembre, en las que combinando una cámara web, un software de reconocimiento de voz y sensores de movimiento inteligente, hace que el Kinect se vuelva en uno de los juegos que ofrece una experiencia de manos totalmente libres.

Esta innovación tecnológica permite que mediante un sensor el cuerpo pueda ser reconocido, reflejando así los movimientos en el juego. Asimismo se ha convertido, durante los últimos años, en uno de los más importantes avances que ha tenido el mundo de los videojuegos.

“Dance Central”, exclusivo para Kinect de Xbox 360, incluirá coreografías creadas por profesionales para todo tipo de bailarines. El juego ha sido desarrollado por Harmonix, famosos por haber creado la popular saga “Guitar Hero”.

http://www.youtube.com/watch?v=2qcph1WykfQ


Estos son algunos de los temas incluidos:

Nelly Furtado – “Maneater”
Snoop Dogg/Pharrell – “Drop It Like It’s Hot”.
Lady Gaga – “Just Dance”.
Rihanna – “Pon de Replay”.
Eric B. & Rakim – “Don’t Sweat the Technique”.
Kylie Minogue – “Can’t Get You Out of My Head”.
Basement Jaxx – “Rendez-vu”

Fuente: http://elcomercio.pe

Lectio Divina. Domingo 29o. Tiempo Ordinario Tiempo Ordinario Ciclo C. 17 de octubre de 2010


Oración con el Evangelio.
Autor: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net



1. INVOCA

# Vas a escuchar al Señor, que te va a decir su mensaje por medio de su Palabra.
# Libérate de tus preocupaciones, planes y proyectos. Lo más importante para ti ahora es estar con el Señor.
# Sé consciente del regalo que Dios quiere hacerte en este rato. Seguro que es lo mejor que te va a ocurrir (te ha ocurrido) en este día.
# Al Espíritu, que te va a inspirar y animar, le expones tu anhelo de sentirte amado e impulsado por él, para comprender la Palabra y llevarla a la práctica.
# Recitemos todos: Señor, ¿a quién iremos?

Señor, ¿a quién iremos,
si tú eres la Palabra?

A la voz de tu aliento
se estremeció la nada;
la hermosura brilló
y amaneció la gracia.

Señor, ¿a quién iremos,
si nos falta tu habla?

Nos hablas en las voces
de tu voz semejanza:
en los gozos pequeños
y en las angustias largas.

Señor, ¿a quién iremos,
si nos falta tu Palabra?

En los silencios íntimos
donde se siente el alma,
tu clara voz creadora
despierta la nostalgia.

¿A quién iremos, Verbo,
entre tantas palabras?

Al golpe de la vida,
perdemos la esperanza;
hemos roto el camino
y el roce de tu planta.

¿A dónde iremos, dinos,
Señor, si no nos hablas´?

¡Verbo del Padre, Verbo
de todas las mañanas,
de las tardes serenas,
de las noches cansadas!

¿A dónde iremos, Verbo,
si tú eres la Palabra? Amén.


2. LEE LA PALABRA DE DIOS (Lc 18, 1-8) (Qué dice la Palabra de Dios)

Contexto

# Lucas nos relata cómo Jesús va enseñando puntos importantes a sus discípulos, mientras van de camino a Jerusalén. En el relato anterior, enseñó a sus discípulos de entonces (y a nosotros ahora) a ser agradecidos a los dones que Dios nos regala. Sobre todo, el don de su propia vida que nos la da para ser sus hijos.
# Los versículos anteriores (17, 20-37), Jesús les habla del fin del mundo. Y Lucas, al escribir su evangelio hacia el año 80, intenta responder a los cristianos que estaban inquietos por la segunda venida del Mesías.
# En el texto de hoy nos habla Jesús de la necesidad de la oración, tema preferido de Lucas en su evangelio.

Texto

# Para inculcarles la necesidad de orar, siempre, sin desanimarse (18, 1). Aquí está la síntesis de la enseñanza de Jesús. Nos exhorta a seguir orando, sin desmayo, sin caer en la desesperanza.
# Lucas narra la parábola del juez y de la viuda. Parecida a aquella parábola del amigo que va a la casa de otro amigo de noche en busca de pan (Lc 11, 5-8).

1. Los personajes

# Son un juez que no respeta a nadie y una viuda, pobre e indefensa. La viuda era, en ese entonces, una persona desamparada y desprotegida.
# El que debería administrar justicia es una persona malvada e insensible al dolor ajeno. Pues, no hace caso a la mujer que le pedía hiciera justicia contra sus enemigos.
# El juez obra, en definitiva, no por motivos humanitarios sino por alejar de sí a una persona importuna y molesta.
# La conclusión que se extrae de la parábola es: si este juez inicuo atiende a la viuda, mucho más escuchará Dios las oraciones de los fieles que se encuentran en necesidad.

2. El silencio y la respuesta de Dios

# Con frecuencia, en nuestras súplicas, nos sentimos como que Dios no escucha nuestra oración. Y el grito nos sale espontáneo y doloroso: ¿Dónde estás, Dios? ¿Por qué no remedias mi situación?
# La respuesta nos la da el mismo Jesús: Dios les (a sus elegidos, que claman a él día y noche) hará justicia inmediatamente (vs. 7 y 8).

3. La fe nos lleva a la confianza total

# Jesús insiste, una vez más, en la confianza total y absoluta en Dios. Ésta es la clave para nuestra oración: constancia y confianza.
# No entendemos los misteriosos caminos de Dios. Queremos que Dios obre según nuestro modo de pensar y de planear. Cambiamos la petición del Padrenuestro: Que Dios haga mi voluntad.
# A veces, nuestros desahogos y lamentaciones con Dios son legítimos, pues con Él tenemos confianza, aunque sea para eso: para lamentarnos. No es lo mismo “quejarnos ante Dios que quejarnos de Dios”. También los estudiosos de la Biblia distinguen entre lamentaciones y quejas. La lamentación se origina desde la confianza en Dios. La queja es un modo de achacar a Dios lo que nos sucede. Jesús se lamentó ante su Padre: ¿Por qué me has abandonado? Pero nunca se quejó.

4. La oración nos pone en las manos de Dios

# ¡Cuántas cosas queremos conseguir pidiéndolas a Dios! A veces, para ocultar nuestra pereza... A veces, pedimos cosas materiales.
# Lo importante de la oración es: confiar, abandonarse en las manos y en el corazón del Padre, que sabe y nos ama mucho más que lo que nosotros nos conocemos y nos amamos.
# Eso es lo que nos indica Lucas, el evangelista de la oración: Si ustedes, aun siendo malos, saben dar a sus hijos cosas buenas, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lc 11, 13). Es decir, Dios Padre nos regala lo mejor: su misma vida, el Amor.


3. MEDITA (Qué me dice la Palabra de Dios)

# ¿Cuál es el estilo de mi oración? ¿Qué pido al Señor en la oración? ¿Me comunico con Él solamente para pedirle? ¿Me acuerdo de reconocer sus dones y darle gracias?


4. ORA (Qué le respondo al Señor)

Me siento, Padre, sin ganas de orar. No soy constante. Y además, no sé cómo dirigirme a Ti. Sólo me interesa que me soluciones mis problemas, casi como por arte de magia. Y no me doy cuenta de que lo más importante para mí es confiar, confiar y confiar en Ti, Padre. Porque sé que Tú me conoces a fondo, me amas más que nadie, y deseas lo mejor para mí, para este momento y para el futuro. ¡Que yo me abra siempre al amor de tu inmenso corazón y me quede sereno y tranquilo en tu regazo! Como lo hizo tu Hijo Jesús.


5. CONTEMPLA

Una vez más contempla al gran Orante Jesús. Se estremece en el Huerto de los Olivos ante los crueles sufrimientos y trágica muerte que se le vienen encima y suplica: Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz de amargura. Pero, no se haga mi voluntad sino la tuya (Lc 22, 42). ¡Que su estilo de oración impregne toda mi persona en todos los momentos y situaciones de mi vida!


6. ACTÚA

# Cuando me siento abatido por sufrimientos incomprensibles, miraré a Cristo Crucificado. Para que, contemplándolo, sienta que Él suavizó mis penas y me anima a extraer el bien de aquello que humanamente parece un mal.
# Recitemos: A caminar sin ti, Señor, no atino

A caminar sin ti, Señor, no atino.
Tu Palabra de fuego es mi sendero.
Me encontraste cansado y prisionero
del desierto, del cardo y del espino.

Descansa aquí conmigo del camino,
que en Emaús hay trigo en el granero,
hay un poco de vino y un alero
que cobije tu sueño, Peregrino.

Yo contigo, Señor, herido y ciego.
Tú conmigo, Señor, enfebrecido.
El aire quieto, el corazón en fuego.

Y en diálogo sediento y torturado
se encontrarán en un solo latido,
cara a cara, tu amor y mi pecado.
Amén.

Comentario al Evangelio del domingo 17 de octubre de 2010


Comentario al Evangelio del próximo domingo, 10 de octubre, XXIX del tiempo ordinario (Lucas 18,1-8), redactado por monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, administrador apostólico de Huesca y de Jaca.



* * *




La enseñanza de Jesús sobre la oración no era una cuestión banal. Él quería enseñar a sus discípulos a orar de tal manera que permanentemente pudieran estar hablando-con y escuchando-a Quien permanentemente está dispuesto a acoger nuestras palabras y a dirigirnos las suyas.

El Maestro les propone una parábola con dos personajes curiosos: un juez y una viuda. La persona más desprotegida que demanda ayuda al juez menos indicado. Hasta aquí los personajes de la parábola de Jesús que podríamos llamar pintoresca, y adivinamos los ojos de los discípulos mirando a Jesús mientras les exponía la parábola. ¿En qué quedaría toda la escena? ¿Cómo se resolvería la importunidad de la pobre mujer ante la inmisericordia del injusto juez?

Dice Jesús que aquél juez de mucha ley y poco corazón, terminó por ceder ante la viuda y determinó hacer justicia ante el adversario de ésta. Pero no porque hubiera cambiado en sus adentros, sino simplemente por proteger sus afueras, es decir, por puro temor y para que le dejasen en paz: por si la viuda le pegaba en la cara y para que no lo siguiera fastidiando. Aquí se pararía el Señor y les diría a los discípulos: ¿os dais cuenta qué ha hecho este juez injusto? Al final ha hecho justicia ante una pobre mujer que suplicaba. Un hombre que no ha sido capaz de hacerlo por la verdadera razón: el servicio al otro, el derecho del otro, el amor al otro, lo hizo por egoísmo, por amor a sí mismo... pero lo hizo. ¿Y Dios? ¿Qué hará Dios? ¿Cómo se comportará ante sus elegidos que día y noche le gritan y suplican?

El cristiano es el que precisamente aprende a vivir desde la inagotable relación con su Dios y Señor, en un continuo cara a cara ante su bendito Rostro, con un constante saberse mirado por los ojos de Otro. Esta Presencia que es siempre compañía y jamás se escurre como fugitiva, no nos ahorra a los cristianos la fatiga apasionante del vivir de cada día con todas sus luces y sus sombras, pero sí que nos permite vivirlo de otro modo, desde otros Ojos que nos ven, desde otro Corazón que nos ama y por nosotros palpita y desde otra Vida que nos acoge regalándonos la dicha.

La oración, como certeza de una compañía de aquel que nos habla y nos mira, es una educación para la vida: también nosotros cristianos podemos sufrir todas las pruebas, pero nunca con tristeza y desesperanza. La circunstancia puede que no cambie, pero sí nuestro modo de mirarla y de vivirla, porque sabemos que Dios nos la acompaña sin interrupción, en horario abierto y sin declino.